Biografía lectora de Yaress, Valentina.
Testimonio
de una modesta lectora
Un
día, a la edad de seis años, agarré un libro. Considero que las
ilustraciones de animales en acuarela me llamaron la atención. “Una
luna en la laguna”, lo pedí prestado de la biblioteca de la
escuela. Debido a su exiguo contenido de palabras plasmado en sesenta
páginas aproximadamente, lo leí en un día. Era todo un logro
personal haberlo terminado.
Libros
destinados a niños pasaron ante mis ojos, aunque ninguno llegó a
maravillarme por completo.
Tres
años atrás, de manera decidida, avancé sobre las páginas de una
novela de terror que pedía a gritos ser leída. Había quedado
maravillada al descubrir que detrás de muchas películas de suspenso
y thriller psicológico -las cuáles eran de mi agrado-, había un
autor que había plasmado sus ideas en palabras. Debido a la
complejidad que demandaba su lectura en aquél entonces para mí,
logré terminarlo en unos tres o cuatro meses.
De
repente me encontraba leyendo varias novelas de esa índole.
Formato
digital, libros recién comprados, libros con otros lectores en su
historia pasaron por mis manos como arena durante estos últimos
años.
Prefiero
el formato digital ya que:
-
Me permite leer en cualquier momento y lugar desde el celular.
-
No lesiono mi espalda transportando libros con cantidad numerosa de páginas.
-
Puedo subrayar y hacer anotaciones sin malograr el libro.
En
general, mis lecturas varían entre novelas de suspenso/ terror/
thriller psicológico, realistas, distópicas y policiales. No me
considero un ser de gustos inamovibles, por lo que no rechazo
lecturas de otro carácter.
“Misery”,
“It” y “1984” son las lecturas que vienen a mi mente cuándo
hago una recomendación literaria. Tomando en cuenta mi carácter
cambiante, no los consideraría de manera definitiva
como mis libros favoritos.
No
puedo establecer el porqué
leo, simplemente es una de las cosas que disfruto hacer
en mis tiempos libres para
distraerme un poco y dejar volar la imaginación.
No
todos los ejemplares literarios otorgados cómo “obligación de
fines escolares” me han encantado, tal vez sea porque no fueron lo
que esperaba o el tema del cuál trataba no me llamó la atención.
Sin embrago, considero que fueron oportunos para descubrir mis gustos
y disgustos literarios.
Cuando
tengo tiempo y ganas disponibles, asisto a una biblioteca poseedora
de silencio fantasmal, el cuál es favorable para mi concentración
mientras leo. Suelo llevar mis propios libros pero de vez en cuando
algún “ejemplar local” se vuelve interesante.
Cuando
leo suelo tener un diccionario a mano, de esa manera puedo expandir
mi vocabulario y entender mejor lo que estoy leyendo.
Considero
que mi mayor frustración como lectora fue ponerme la meta de
“terminar todos los libros que en algún momento comencé a leer”,
por lo que he leído varios libros por “auto-obligación” que no
he disfrutado nada. Actualmente no hago eso, trato de aprovechar mi
tiempo leyendo libros gratificantes.
Este
año espero leer una cantidad copiosa de libros y tal vez, salir un
poco de mi zona de confort literario.
Yaress,
Valentina.



Se dan muchas razones para leer, pero creo que hay una que es indiscutible: la vida, leyendo, es mucho más interesante porque se nos abren miles de posibilidades de vincularnos al mundo y a nosotros mismos. Cuando leemos en la escuela, el desafío está en equilibrar placer y deber, en encontrarnos con otros (la lectura sino es siempre en soledad), en ejercer nuestro derecho a pensar distinto y explicar porqué. También se trata de aprender nuevas formas de leer y de escribir, de nombrar y nombrarse. Entonces, nuestra tarea no debe originarse en el gusto de leer sino en el guste y disfrute de aprender.
ResponderBorrarGracias por compartir.