biografia lectora Luciana Alonso



Resultado de imagen para imagen de una niña leyendo con su mama                 Una buena niñez





Empiezo este trabajo hablando de que en mi infancia leí mucho, y que hoy en día eso ya no pasa seguido. Me encantaría volver a leer, con las mismas ganas que cuando lo hacia de chica. Entonces es por eso que la gran mayoría de las cosas de las que hablo en este trabajo es hablando de mi niñez.
Mi primer recuerdo con respecto a los libros, este ya fue hace varios años. Me acuerdo de estar en el jardín, sentada en el piso junto a todos mis compañeros, me llamaba la atención el silencio que hacíamos tan solo para escuchar a mi abuela. Nos estaba leyendo un cuento. Me acuerdo muy bien de ese momento, no sé si es porque me lo contaron o porque realmente lo sigo teniendo en la cabeza. Mi abuela habituaba ir al jardín a leernos, también lo hacia mi mama, y era uno de mis momentos favoritos. Mi papa me leía cuentos de aventuras, y me moría de la risa por las voces que hacia, era él el que elegía que leer, porque a mí me gustaban sus elecciones.
 Realmente no me acuerdo cual era mi autor favorito, yo creo que Luis María Pescetti, adoraba Natacha. En cuanto de prestar libros, preste muchas veces un libro que me gustaba mucho, se llama Frin y yo tan fascinada por este, decidí animar a mis amigas para que lo lean.
Hoy por hoy, ya no habituó leer, de hecho lo hago muy de vez en cuando, y normalmente no termino los libros porque o me olvido, o no me atrapan del todo, creo que se debe a la falta de tiempo, o a que no encuentro algún genero o hasta libro que me guste. Pero cuando si leo, cuando mi mama me trae algún libro diciéndome que me va a gustar, lo hago a la noche, justo antes de dormirme, como hacíamos con mi mama cuando yo era pequeña, aunque no es de mis mejores ideas, porque me desvelo con el afán de terminar cierto capitulo, o el mismo libro. Creo que mi genero favorito son los policiales, me gusta la trama, el suspenso, el ingenio que tienen que tener algunos personajes para realizar algún acto, me encanta, me llena de ansiedad lo que se cuenta, la forma de contarlo, entrar a la cabeza de los personajes, entender por qué hacen lo que hacen. Hasta también, si leo este género, me gusta cerrar el libro y pensar que va a pasar, y dormirme pensando en eso. También leo a la noche porque no encuentro otra cosa que hacer, creo que por eso mismo no puedo leer a la tarde, siento que no es mi momento para mí, para estar sola.
Mi biblioteca esta llena de cuentos infantiles, predominan los de princesas, o historias fantásticas, porque de chica me gustaba que me leyeran, y yo intentar leer. Nunca los moví de ahí porque abrir estos me llenan de recuerdos.  Aunque si hay libros que leí recientemente, en su mayoría policiales.
Noto que leo mucho más lento que en mi infancia, en el sentido de terminar un libro lo antes posible. Vuelvo a lo mismo, yo creo que es porque no me atrapan del todo. Esa es mi mayor frustración, ver como se disfruta la lectura, y como yo la disfrutaba de niña, ver que ahora no soy capaz de hacerlo como antes.
Yo creo que un libro que me marco fue La Gran Caja, cuenta la vida de tres niños, que, por ser tan solo niños, quizá con una vista muy estricta, algo traviesos, eran encerrados en una caja, llena de lujos, es decir, juguetes, columpios, comida deliciosa, tenían todo, menos libertad. Al final los niños deciden salir, y gozar la libertad como ellos lo saben hacer. Yo creo que me choco tanto el hecho de que sean privados de libertad, algo tan simple que nos lo dan desde el momento que nacemos, pero ellos no la tenían. Lo leí millones de veces, por la simple razón que en cada lectura le daba más vueltas, me cuestionaba más allá, e iba más allá del simple encierro en la caja. Entendí, en mi forma de ver las cosas, que la caja representaba el sistema, que la libertad real no existe, y que debemos quedarnos en el molde porque no habrá consecuencias. Que si sos diferente sos raro, por eso vas a la caja, y no vez ni la luz del sol. Yo lo represente así.
La literatura en el colegio nos abre puertas al auto-conocimiento, para mí. Ver y descubrir cosas que quizá en nuestra casa no lo haríamos. Con el acompañamiento de un profesor se fomenta mas, nos llenamos de dudas, de nuevo vocabulario, de pensamientos nuevos.
Me gusta leer porque es mi momento para mí, para descubrir mi forma de ver las cosas. Me gusta sorprenderme, entristecerme, reírme, en fin, sentir cosas leyendo. Me gusta terminar libros, me gusta apurarme para terminar, leer rápido y tener que volver a leer porque no comprendía lo que pasaba. Me gusta la ansiedad de queres saber como va a terminar pero no poder adelantarme paginas, así como haría en una película, no puedo. Me gusta pensar y ser el protagonista, me gusta encariñarme con personajes.
Deje de leer por falta de interés, por no encontrar todo lo que mencione anteriormente en algún libro, si, solo por algún libro lo deje de hacer. Y ahora es algo normal no leer, no lo veo necesario, y creo que lo es, creo que necesito descubrir y enriquecerme de muchas cosas que dan los libros.
Mi manera de leer es rara. A veces hago pausas para intentar entender que esta pasando, otras sigo leyendo para ver si así el mismo libro profundiza. A veces leo muy rápido, quizá perdiéndome detalles solo por querer terminar. Aunque a la vez me gusta prestar atención a todo, cuestionarme por qué dan ese detalle, o por qué le puso Rafles al perro. Me tomo mi tiempo para imaginar como es el personaje, le doy altura, contextura, color de pelo, etc. y para imaginarme las situaciones que se presentan.

Comentarios

  1. Una escritora húngara, que escribe cuentos para niños, me viene a la voz para invitarte a que pensemos ahora juntas razones, no ya para leer, sino para no dejar de hacerlo: "Cada artista, cada escritor, se abre para enseñarnos algo precioso, algo de lo que podemos aprender y algunas veces cuando encontramos obstáculos en el camino nos dan fuerzas para seguir con nuestros sueños y ser cada vez más fuertes. Los libros te forman, te enriquecen, te hacen más tolerante, te abren mundos..."
    Ese libro que esperás existe, solo tenés que encontrarlo y no hay otra manera de realizar la búsqueda que leyendo. Se parece a enamorarse.
    Ojalá te crezcan ganas como una picazón que a medida que se rasca, más pica.
    Gracias por compartir.

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