Biografía lectora de Catalina Spiner












BIOGRAFÍA LECTORA
UN CAMINO SIN FIN
  Mi experiencia en el mundo de la lectura comenzó desde muy chica, ya que tanto como mis papas, mi hermana mayor y mi tía me inculcaron la lectura desde un principio, algo que agradezco infinitamente.
  Uno de mis primeros recuerdos relacionados a la literatura es un cuento, del cual sale mi nombre, llamado Federico y Catalina de los Hermanos Grimm. Disfrutaba mucho que mi hermana o mi mamá me contaran esta historia. Puedo decir que una de las cosas que mas me gustaron de mi infancia era que me cuenten cuentos, entre ellos estaban El lobo y las siete cabritas, Caperucita roja, los tres chanchitos, La niña de las cerillas, Cuentos de la selva, Hansel y Gretel, y muchos otros cuentos más.
  Uno de los primeros libros que leí fue en tercer grado, cuando la maestra nos hizo leer “Tengo un mounstro en el bolsillo” de Graciela Montes, me gustó tanto este libro que cuando fui más grande se lo leí unas cuantas veces a mi hermanita.
  A mediados de tercer grado cambie de primaria, esta nueva escuela tenía una, chiquita pero muy llena de libros, biblioteca. Concurría muy seguido a ella, no solo en las horas de biblioteca sino que también solía ir mucho en los recreos para retirar libros. Encontré muchos libros como la colección entera de “Natacha” de Luis Pescetti, la cual leí toda. A los nueve años más o menos le empecé a tomar el gusto a las novelas policiales, también gracias a la biblioteca del colegio. La primera que que leí y me atrapó fue “El camino de Sherlock” de Andrea Ferrari. Una de las cosas más locas que me pasó fue que un día me retire una novela policial, “Detectives en Recoleta” de María Brandon Araoz, que sin darme cuenta era el último de toda una seguidilla, cuando me di cuenta fui leyendo todos los libros del último al primero. La verdad no estuvo nada mal porque fue algo fuera de lo “normal”, además a medida que avanzaba fui entendiendo muchas de las cosas que pasaban y como los personajes se habían conocido y convertido en detectives.
  Esas fueron algunas de las experiencias lectoras que más me marcaron en lo que mi infancia.
  Ya una vez entrada l adolescencia comencé a leer muchas de las sagas juveniles más famosas como “Crepúsculo” de Stephanie Meyer  o “Los juegos del Hambre” de Suzanne Collins. Unos de los que más me gustaron fueron “El Principito” de Antoine de Saint-Exupery y “Cartas de amor a los muertos” de Ava Dellaira, este libro me movió un monton de cosas, además fue el primero que sentí realmente trágico.
  En la secundaria encontré varias amigas a quienes compartirles las historias que más me gustaron. Me encanta poder compartir un libro, o recomendarlo porque no solo le das un libro, sino que también todo lo que te generó al leerlo, y después poder hablar de eso con otra persona es hermoso, más que nada cuando te hacen ver cosas que uno paso por alto, o compartír muchas de los sentimientos generados durante la lectura.
  Aunque a la hora de prestar un libro soy muy obsesiva con con su cuidado, tanto que les digo mis reglas: nada de marcas las hojas, no doblar las puntas de las hojas y menos la tapa del libro y que lo cuiden con su vida.
  Obviamente yo tengo esas mismas reglas para mí ya que, en mi vida marque o subrayé un libro. Cuando hay alguna parte, frase o mensaje que me guste mucho prefiero escribirla o sacarle una foto.
  Por último a mis obsesiones o hábitos de lectura, está el hecho de que odio leer de una pantalla porque es muy molesto para la vista y mi re resulta incómodo el formato,  por lo cual no recurro a las nuevas tecnologías para leer. A pesar de los caros que son hoy en día los libros en físico mis papas siempre me regalan libros, ya sea por algún motivo especial o porque en el momento pueden hacerlo. Esto de necesitas comprar los libros se debe mucho a que amo sentir el libro, pasar de hojas y poder tenerlo exhibido en las bibliotecas de mi casa.
  Al momento de hablar de mis autores o libros favoritos me quedo en blanco, porque nunca tuve algo favorito o fui muy fanática de algo o alguien en especial, jamás me pasó de decir que este es el mejor autor o el mejor libro porque creo que todos tienen su propia esencia incomparable y única. Esto , también se aplica a los géneros literarios lo cual hace que lea muy variado.
  Suelo leer sola, en momentos tranquilos donde no hay ruidos que me desconcentren, por lo general estos momentos los encuentro muy seguido durante la noche encerrada en mi cuarto mientras toda mi familia duerme. Además, considero la noche un momento perfecto para reflexionar sobre todo tipo de cosas y esa es una de las tantas cosas que generan los libros, la reflexión, esta es una de las razones por las que me gusta leer. También, por todo lo que te puede llegar a generar, el vivir otras vidas, el estar en el lugar del personaje y sentir todo lo que le pasa, el conocer realidades distintas, por los momentos mágicos y sorprendentes que solo se encuentran entre las páginas de un libro. Por esa emoción, adrenalina, terror, misterio, enamoramiento, dudas, fantasías que te genera por ahí una simple palabra, esa impaciencia que te lleva a leer la oración siguiente sin haber terminado la oración anterior para saber que va a pasar. Por todas estas cosas y más me gusta leer.
  Durante el año dejo de leer bastante porque soy una persona muy desorganizada y las cosas del colegio o estudiar me sacan mucho tiempo, y cuando tengo tiempo suelo estar muy cansada y duermo. Entonces, por lo general soy de leer más en las vacaciones, ya que también esto me permite leer el libro de corrido sin interrupciones.
  No sé si ya haya encontrado un libro que me haya cambiado o dejado una marca en mi vida porque siento que me falta mucho por leer para encontrar ese libro que se quede en mi por siempre. Porque por ahí el que hoy me dejo una huella no sea el mismo que mañana. Por el momento puedo decir que uno de los libros que mas llegó fue uno que leí el verano pasado. Fue uno de los pocos que sentí que hayan dejado algo en mí. Este libro se llama “Al final de la calle 118” de Clara Cortés, esta hermosa novela juvenil me enseño lo inesperado e inoportuno que puede ser el destino, nunca sabes que va a pasar a pasar hasta que sucede (para bien o para mal).
  Una de mis mayores frustraciones como lectora fue con esta misma historia, ya que terminé muy molesta con lo inesperado e injusto que puede ser todo a veces. Puedo decir que es el único libro que me conmovió tanto hasta el punto de llorar, y creo q esa es una de las razones que lo vuelven tan importante para mí.
  Para finalizar esta biografía lectora voy a expresar la importancia que siento que tiene la literatura en el colegio.
  La importancia que tiene la literatura en el colegio es enorme, a pesar de que la mayoría de veces no nos guste la materia o, mejor dicho, como dan algunos profesores la materia, y que la mayoría de textos, cuentos o libros que trabajemos no son lo que nos gusta o preferiríamos leer. Pero sin ella en el colegio muchos chicos no agarrarían un libro por su cuenta, por lo que al ser una materia le da la oportunidad a muchos de  aprender a leer, ya que como dije antes no todos tienen la iniciativa de ponerse a leer un libro para el disfrute propio.
  Entonces, creo que el sentido de esto es abrirnos las puertas al mundo de la literatura, las cuales podemos cruzar o no. También es darnos ganas esas ganas de leer, de entender lo que dice en realidad un simple detalle en una historia, ver distintas perspectivas de una misma lectura.
  Esta materia puede tener tanto sentido como se lo dé el docente, porque en mi caso desde que entré a secundaria las clases de lengua y literatura siempre fueron los mismo, leer y responder preguntas muy específicas. Pero este año puedo decir que disfruto enormemente de las horas de lengua y esto no solo me pasa a mí sino que también, hablando con muchos amigos llegamos a la misma conclusión de que tus clases de lengua son  buenísimas, hermosas y atrapantes, así que cierro agradeciendo que le desde un verdadero sentido a la literatura en el colegio.













Comentarios

  1. Encontrarse con un libro por casualidad, amor u obligación. Leer para imaginar, conmoverse, ser otra, escribir, leer y dar la vuelta para empezar siempre. Tareas fascinantes, provocadoras, apasionantes y, muchas veces, reveladoras de nosotros mismos, porque leer no es irse sino encontrarse.
    Leyéndote, queda clarísimo que lectora no se nace sino que es una actividad que nos va haciendo a medida que leemos. Cuando desde la infancia hemos convivido con los libros, ya no podemos vivir sin ellos (aunque este amor quizás precisamente no se nos transmitió en el colegio), nos van marcando y llegan a convertirse en algo propio. Después de reír, llorar y trasnochar con las historias contadas por tantos autores sus experiencias se transforman en una parte importante de nuestra vida.
    Gracias por compartir con calidez y compromiso esta página de tu propia historia.

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