Biografía lectora de Antonio Zabala
A mí no me gusta leer
Lo primero que me viene a la cabeza cuando pienso en libros, es uno que leía cuando era chico, llamado Perdido y encontrado de Oliver Jeffers. Es un libro corto con muy lindos dibujos y una historia que me divertía leer.
Uno de los libros que más rápido leí fue: Los vecinos mueren en las novelas de Sergio Aguirre. Fue un libro que me pidieron para la escuela, me atrapó la historia y la forma en la que está escrito.
En algunas ocasiones fui a una biblioteca pública del barrio a sacar un libro, pero la mayoría de los libros que leí fueron comprados o regalados y los tengo en mi biblioteca.
En los últimos años mi relación con la lectura fue siempre por obligación escolar. Esto me ayudo a encontrar libros que me gustaron mucho, y a mantener el contacto con la lectura que no hubiera tenido por cuenta propia. En lo personal, yo prefiero que en la escuela la materia no sea puramente gramatical, sino también de propuestas de literatura atractivas.
En la actualidad es muy difícil mantener constancia en la lectura, ya que, existen muchas distracciones y estímulos tecnológicos como los celulares, las computadoras, etc. A su vez, las nuevas tecnologías ayudan a que haya mucha más accesibilidad a los libros que antes, pero en mi caso me resulta difícil leer libros en aparatos tecnológicos.
Actualmente, siempre que me preguntan si me gusta leer, respondo que no. Pero este ejercicio me hizo pensar y rescatar varios momentos donde disfruté de la lectura, y que pueden volver a ocurrir si me saco esa negación que le tengo a la literatura.


Creo que no son los libros los responsables de que no nos guste leer, sino, principalmente, los lectores. Por esto, ante la pregunta sobre qué es leer, la respuesta es comprender sin dificultades. El gusto puede ser interrogado una vez que la comprensión ha sucedido. Como solemos rechazar lo que no comprendemos, ahora podríamos pensar que, a lo mejor, lo que no gusta, en realidad, no se entiende. La escuela puede o no hacernos gustar de la literatura, pero sí debe, ineludiblemente enseñarnos a leer, a comprender. Este es el arduo trabajo y el desafío que se nos abre en el espacio del aula.
ResponderBorrarOjalá recuperes el disfrute de la lectura y lo sumes a tus otros intereses para cambiar el título de esta biografía y que se parezca a la foto que la acompaña.
Gracias por compartir.