Biografia de lector Matias Lebendiker
Mis primeras páginas en la literatura
Yo nunca fui un chico lector. Leí 5 libros completos de los
cuales dos fueron por gusto y los otros tres fueron debido a que el colegio me
lo exigía. Algunos de los libros que leí lograron atraparme y generar en mí
algo muy raro, algo que no estoy acostumbrado a sentir. Es difícil explicarlo ya
que cada libro me hizo sentir algo distinto, pero tomando como ejemplo: ¨Los
vecinos mueren en las novelas¨, que fue una novela que me pareció magnifica en
todo aspecto, sentí que no podía dejar de leer, que en todo momento quería saber
si la Sra Greenwich quería matar a John o viceversa, o si la Sra era la protagonista
de la historía que había contado y por lo tanto una asesina. El final que conectaba las historias contadas anteriormente me dejó realmente helado. Jamás,
antes de leer esa novela, hubiera pensado que un libro podía generarme eso.
Algo parecido me sucedió un año después (en 3ro) con: ¨Ha llegado un inspector¨
que es una obra que me pareció super ingeniosa y fácil de leer ya que, como era
una obra teatral, el texto se conformaba solo por diálogos, y cuando empezaba a
leer no podía detenerme. Sin embargo, aunque yo no soy lector, mi madre sí lo es y es
por eso que aunque no entienda lo que siente un lector cuando lee, sí comprendo
lo que los libros le pueden generar a una persona. Mi madre siempre intentó que
yo leyera pero nunca lo logró, siempre me contaba historias en las que ella
convivía con los libros como si fueran compañeros para viajar, o para estar
tranquilo en el living de tu casa, o incluso cuando era más joven ella era la
que me leía los libros para ver si me podía llegar a interesar. Me gustaría
poder sentir lo que ella siente con la literatura pero cuando veo un libro me resulta
muy extenso y me cuesta mucho comenzarlo, pero cuando por fin tomo la
iniciativa suelo disfrutarlo.
Ahora que brevemente expliqué mi relación con los libros puedo
comenzar a ser más especifico.
Mi primer recuerdo relacionado con los libros se trata de mi
madre leyendo, siempre. En los viajes, cuando volvíamos de una caminata o
de alguna actividad, ella llegaba y comenzaba a leer, o los fines de semana cuando
no estaba escribiendo en la computadora o andando en bicicleta, estaba leyendo.
El primer libro que recuerdo haber leído fue ¨Harry Potter y
la piedra filosofal¨ que lo leí sin ganas y siempre pensando cuándo iba a terminar.
Posiblemente eso fue un error pero quise forzar lo que me transmitía mi madre
cuando leía; yo también quería sentir eso que ella sentía y es por eso que no
lo terminé y tampoco lo disfruté.
Los libro que me cambiaron la vida fueron los dos que
explicité anteriormente, cambiaron mi forma de ver la literatura, jamás me los
voy a olvidar. Y los libros que no terminé fueron: ¨El diario de Ana Frank¨, ¨Harry
Potter y la piedra filosofal¨ y ¨La Odisea¨.
La lectura obligatoria no me gusta absolutamente nada, sin
embargo fueron libros de lectura obligatoria los que me hicieron ver la
literatura de una manera distinta, así que es una contradicción que siento, ya
que, como aclaré antes, me cuesta mucho comenzar a leer un libro (me cuesta más
aún si es obligatorio) pero una vez que comienzo puedo disfrutarlo mucho.
La literatura en la educación me parece indispensable. La literatura
engloba una inmensa cantidad de cosas importantes: abre puertas a lugares inimaginables
y puede generar sensaciones que nada en el mundo puede. Ayuda a la creatividad,
a la lectura, a la escritura y otras millones de cosas más, por eso es que me
parece indispensable. Pero siento que por más que sea muy importante, en los colegios no se logra enseñar bien. He tenido profesoras que me han sacado las
ganas de leer y que me han desmotivado fuertemente cuando era un momento en el cual para poder leer solo necesitaba motivación. Tanta fue la desmotivación que
llegó un momento en el que me pidieron un cuento y no pude escribirlo porque
sentía que no sabía escribir ni leer y odiaba la materia como a nada en el
mundo (me la llevé previa 1ro y 2do). Siento que las profesoras que tuve esos
años de desmotivación creían que todos estaban al mismo nivel y podían comprender
de igual manera cuando en realidad no era así. Este año mi profesora dijo que
no pretendía que todos terminaran al mismo nivel sino que todos pudieran progresar
desde donde están y creo que a mis anteriores profesoras les faltó comprender
eso.



Sin intención de desentenderme de la la parte que me toca como parte de la escuela, creo que la responsabilidad es de los lectores. Justamente, la lectura en la escuela nos entrena en esas habilidades tan necesarias como la concentración, el pensamiento crítico, la adquisición de más y más palabras para nombrar al mundo y a nosotros mismos. Lo obligatorio nos enfrenta a asumir responsabilidades, lo que implica hacerse responsable de no leer o de hacerlo, porque leer sólo será una elección y un acto libre si se sabe leer. Acá, entonces, aparece la escuela que no está para hacer lectores, para eso están los libros ( miles de historias maravillosas, de palabras que parecen recién salidas del horno o piezas de una antigüedad estremecedora, la imaginación y el juego, la necesidad y el deseo); la escuela nos enseña -o debería- a leer y escribir con otros. Además, ya que la lectura se da siempre en soledad resulta buenísimo encontrarnos en un espacio para pensar y aprender juntos.
ResponderBorrarGracias por compartir.